miércoles, 8 de abril de 2015

Esperanza

Todos merecemos a alguien diferente a nosotros mismos. Alguien que nos ponga la vida de cabeza y nos cambie absolutamente todo para bien.


El otro día, teniendo tanto tiempo disponible, me puse a leer el blogg de una persona increíble. Lo digo en serio. Hablo de  Agustina Belén, autora y dueña de I´m never changing who I am. 
Sus publicaciones realmente me inspiraron y fueron fuentes de grandes pensamientos e ideologías para mí. Su forma de pensar me cautivó y encontré demasiadas similitudes de su forma de pensar con la mía. No tienen idea de cuánto me identifiqué con varios de sus post pero uno en especial me gustó y dejó con un gran entusiasmo en querer compartir con mis palabras básicamente el mismo tema.
A veces, teniendo la vida completamente arreglada, llenos de costumbres y consumidos por la rutina, nos aburrimos. Anhelamos la idea de que alguna vez nos pase algo de mejora, algo fuera de lo cotidiano, simplemente necesitamos vivir. A veces estamos tan llenos de ocupaciones que terminamos olvidándonos de vivir la vida, los años pasan, el tiempo se agota y nosotros continuamos el día a día con los quehaceres y tratando de permanecer en lo correcto.
Tan acostumbrados a nuestras formas de vida que los desafíos nos llaman, lo distinto nos atrae. Por eso necesitamos a alguien desigual a nosotros, para que el típico día normal se convierta en uno impredecible. 
Lo distinto les viene bárbaro a las personas, y los beneficios les llega a ambos. Porque así como esa persona te cambia la vida completamente, vos también vas a hacer de las tuyas. La vida se vuelve más interesante y emocionante. Porque, tal como Agus dice; "Alguien que sea exactamente igual a vos, lo único que va a hacer es lo mismo que haces vos todos los días. Y eso se vuelve aburrido."
Necesitamos ese empujoncito hacia la felicidad, entender que se puede vivir de muchas maneras, pasar por lo que nunca te atreviste y terminar amando aquellas cosas nunca creíste poder alguna vez amar sólo a causa de ESA persona.
¿Qué no daría por tal oportunidad?  Pero aprendí, que las cosas llegan en el momento menos esperado, que nosotros nos pasamos toda una vida buscando esa felicidad, ese amor tan anhelado por todos, pero sólo debemos dejarnos llevar y que la vida nos sorprenda, que de un minuto a otro podés terminar viviendo la mejor historia de tu vida y tal vez, hasta con la persona que menos creías, tal vez todos terminemos amando a alguien a quien nunca creímos que lo haríamos, tal vez, cuando llegue esa persona, luego de un tiempo miraremos el pasado y nos daremos cuenta de cuan distintas eran las cosas pero sabremos que desde ese momento, momento en el que todo cambió, nada volvió a ser igual y que finalmente, logramos encontrar aquello que nos costó tantos años buscar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario