Bajo mis creencias, estoy en mi derecho de desearles a todos unas felices pascuas. Para muchos puede ser un día cualquiera pero realmente no es así. Huevos de pascuas y chocolates por doquier, las personas caminan por las calles apurados, sumisos en sus pensamientos y sin importarles nada más en terminar el día. Los vendedores ofreciendo sus ofertas, huevos de pascuas, huevos de pascuas. Pero, ¿Qué tiene que ver un chocolate con uno de los días tan importantes del año?
Jesús resucitó, según las escrituras y nuestra fe. Resucitó, después de aquellos tortuosos días de sufrimiento, después de aquel viernes a las tres de la tarde, cuando murió en la cruz entregando su vida por nosotros y salvándonos, marcando un paso muy importante en la historia de la humanidad.
Y nosotros simplemente nos ponemos a negociar con vendedores para conseguir un chocolate barato para un día tan especial. No digo que esté mal, ni tampoco que sea lo necesario. Lo importante en este día es pasarlo con quienes más queramos y desearles unas felices pascuas a todos. En lo posible, para quienes crean, que puedan al menos acercarse a la iglesia, cualquiera que esté más cerca, o tan sólo dedicar una oración, porque en un día como hoy, es momento de agradecimiento y de un buen recordatorio; Jesús te salvó por amor. Tanto amor, como para dar su vida por vos, por él, por ella, por nosotros, por todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario